El susurro apacible de Dios

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
— Filipenses 4:7


A veces, los susurros más poderosos de Dios llegan en los momentos de quietud. En un mundo lleno de ruido, prisa y distracciones, Su voz no siempre retumba con fuerza, muchas veces se presenta como un suave susurro que solo el corazón dispuesto puede oír.
Para escuchar a Dios, necesitamos detenernos, silenciar el ruido externo y el ruido de nuestros pensamientos. Es allí, en el silencio y la intimidad que Él revela dirección, consuelo y propósito. No habla al oído apresurado, sino al alma que descansa en su presencia.


Hoy, aparta un momento para estar a solas con Él. Apaga el ruido, aquieta tus pensamientos y dile: “Señor, háblame en Tu susurro apacible”. En ese instante, descubrirás que su voz trae la paz, la claridad y el amor que tanto anhelas.